Centro histórico de Almacelles

 

El Centro Histórico de Almacelles
La esencia de la razón aplicada al urbanismo

Centro Histórico de Almacelles , así, en mayúsculas. En mayúsculas por ser un ámbito con identidad propia, y con más motivo desde que fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional en 2009 por la Generalitat de Catalunya, la máxima distinción en protección y salvaguarda de un bien patrimonial. Destaca por su excepcionalidad y por ser el único ejemplo de población proyectada y construida según los parámetros de la Ilustración del siglo XVIII. Tres fueron los personajes principales que llevaron a cabo esta empresa: el rey Carlos III, que puso a la venta el despoblado de Almacelles, el rico comerciante barcelonés Melcior de Guàrdia y Matas, que le hizo suyo con un proyecto ambicioso de forestación, y el arquitecto barcelonés Josep Mas Dordal, autor del proyecto y de muchos de los edificios más emblemáticos de la Barcelona del setecientos.

Plaça de la Vila , la calle Mayor y la calle de la Mercè de este Centro Histórico del siglo XVIII destaca por las sus dimensiones, la Plaça de la Vila . Una gran ágora cruzada por el eje este-oeste de la calle Mayor y de la Mercè, y por los ejes norte-sur de las calles del Norte y Oriente y de Albert Lleó i Canigó. Este gran espacio está presidido por la iglesia parroquial de Nostra Sra. de la Mercè, en una banda (1774-1787) y el edificio porticado de tipo neoclásico, donde se encuentra la Casa de la Vila, por otro (1873). En uno de los extremos de la plaza se puede encontrar una estatua en bronce del arquitecto de la nueva población, Josep Mas Dordal así como varios paneles informativos donde se explican con detenimiento algunos detalles de la plaza, del templo parroquial y de un artilugio bastante original y único de Almacelles, como es la sirena que anuncia algunas horas del día, en funcionamiento desde 1937 hasta nuestros días.

Dentro de este ámbito de la Almacelles del siglo XVIII, también hay que tener en cuenta un tramo de la calle Mayor, donde destacan las únicas naves que quedan en pie de lo que fue el Palacio de los Barones de Esponellà o Casa del Señor (núm. 28 y 30 ), la Casa de los Silos o Pósito General de la Población (n º 5 ), la Casa Serra o los Teléfonos (núm. 19) recientemente restaurada, la Casa de Cal Petit (n º 12) que acogió la primera escuela de la población entre 1840 y 1890, o de otras también muy interesantes.

De la calle de la Mercè, el tramo orientado hacia Poniente desde la Plaça de la Vila, destacan posiblemente los edificios mejor conservados de aquella primera época. Cabe citar la Casa de Cal Clara (núm. 19), la vecina de Cal Bisart (23) o la misma casa que se le concedió al arquitecto Josep Mas Dordal en concepto de pago por sus trabajos en el nuevo municipio (núm. 27).

La iglesia parroquial de Nuestra Sra. de la Mercè
Edificio de corte neoclásico que preside el lado norte de la plaza de la Vila. Proyectada por el arquitecto Josep Mas Dordal, la dotó de una sobriedad y una simplicidad clásica y muy academicista. Destaca el rosetón de la fachada principal y la portada enmarcada por unas pilastras adosadas al muro con un frontón triangular en lo alto de la puerta de entrada. El campanario originario se derribó después de la Guerra Civil y se sustituyó por uno de ladrillo macizo, obra del arquitecto leridano Mariano Gomà Pujadas. Su sobriedad exterior no lo es tanto en el interior, de donde destaca su altar mayor, obra del escultor leridano Ramon Borràs Vidal, y sus ocho capillas laterales con criptas, donde tenían derecho a ser enterradas las familias que se hacían cargo del mantenimiento de cada capilla.

Porches del Ayuntamiento 
Edificio porticado de tipo neoclásico ubicado en el espacio donde originariamente debía haberse construido el Palacio de los Barones de Esponellà. Obra del arquitecto leridano Blas Lamolla, se empezaron a construir hacia el 1873 y no se finalizaron en su totalidad hasta los años veinte del siglo pasado. La construcción de este espacio porticado se hizo necesario para resguardar todos los vendedores ambulantes que vendían en Almacelles, número que se incrementó notablemente a partir de la puesta en marcha del ferrocarril en 1861.

El edificio Consitorial
Situado en el extremo oriental de la zona porticada, es interesante de ver los grandes murales al fresco que se encuentran en la planta baja del edificio. Obra del artista targarí Josep Minguell. Representan el Almacelles medieval por un lado y el Almacelles que renace en el siglo XVIII de la otra. También encontramos una interesante obra escultórica de este mismo artista en la rotonda de la avenida de Sucs con la dels Esports, conocida como la Puerta de Ventafarines.

Además de toda esta riqueza patrimonial, hay también remarcar el gran tejido comercial que se y puede encontrar, así como las terrazas, bares y cafeterías que dan siempre un toque de vitalidad y de color a un Centro Histórico así, con mayúsculas. Ven y conoce -lo.